El corazón cívico de Antofagasta, la Plaza Colón, designada desde la fundación de la comuna en 1868, no siempre tuvo la forma que posee hoy. En sus orígenes era un arenal intransitable que recién en 1874 comenzó a tomar forma, cuando la empresa salitrera financió arreglos y decenas de presos de la cárcel fueron obligados a apisonar el terreno y destruir sus rocas.
De acuerdo a lo publicado por el diario La Estrella de Antofagasta el pasado 17 de febrero de 2026, tras el desembarco de las tropas chilenas en febrero de 1879, la ciudad experimentó un “frenesí de patriotismo”.
Lo anterior impulsó el cambio de nombre de varias calles principales, reemplazando denominaciones como ‘La Mar’ o ‘Caracoles’ por los apellidos relativos a la Guerra del Pacífico, como Arturo Prat y Latorre, respectivamente.
Esta ola de rebautizos alcanzó su punto máximo en septiembre de 1880, cuando las autoridades decidieron intervenir la plaza central para imponer el nombre de ‘Plaza Sotomayor’. La medida, emanada desde la nueva administración, buscaba rendir tributo al coronel Emilio Sotomayor, el comandante que había dirigido la ocupación militar del puerto, el cual, hasta el año anterior pertenecía a Bolivia.
Sin embargo, la imposición oficial chocó con la costumbre popular y los antofagastinos ignoraron el decreto y continuaron refiriéndose al lugar por su nombre original. Ante la resistencia ciudadana, a partir de 1890 las autoridades claudicaron, devolviendo a los planos el nombre de plaza Colón y relegando el apellido del militar a la plaza del mercado.
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