La primera hidroeléctrica de la pampa

Se trata del tranque Santa Fe, el cual fue el primero en proveer de energía eléctrica a las oficinas del cantón de El Toco.

Solo un año después que en Chile se inaugurara la primera central hidroeléctrica del país, Chvilingo, en la región del Bio Bio para abastecer de electricidad a las minas del carbón de Lota en 1897, en pleno desierto pampino comenzaba la construcción de la segunda hidroeléctrica del país, y la primera del norte.

Se trata del Tranque Santa Fe, cuya construcción comenzó en 1898 a manos de la compañía alemana de Hermann Fölsch & Federic Martin, teniendo como objetivo alimentar de electricidad a las oficinas del cantón del Toco, en la región de Antofagasta.

La construcción se emplaza a 50 Kilómetros al norte del cruce de la comuna de Maria Elena en dirección a Quillagua, en la provincia de Tocopilla. Según la página Tocopilla y su Historia «la construcción se inició en el año 1898, siendo inaugurado en el año 1901; es decir, su construcción comenzó apenas un año después de inaugurada la primera central hidroeléctrica implementada en Chile y la segunda en Sudamérica: la Planta Hidroeléctrica de Chivilingo, la cual comenzó sus operaciones en 1897 para iluminar las minas de Lota, ubicadas a alrededor de 14 kilómetros al norte de la represa».

Según el historiador antofagastino Isaac Arce Ramírez, la oficina Santa Fe fue la primera en Chile que dispuso de ferrocarril eléctrico para el acarreo de sus materiales. En aquellas líneas circulaban dos locomotoras a vapor de fabricación norteamericana, el conjunto servía para transportar 90 carros calicheros con capacidad para 22,5 quintales métricos cada uno. La represa podía almacenar hasta 2.000.000 m3 de agua.

La mentada página también agrega que «el boletín publicado por SONAMI en el año 1903, indicó: ‘en la rejión de Tocopilla (Toco) merece especial mención la Oficina Santa Fe, que desde hace más de dos años trabaja por medio de la enerjía eléctrica desarrollada por una caída de agua, formada por un tranque artificial en el río Loa, transportándose la enerjía hasta la Oficina i empleándose en todos los usos, escepción del cocimiento (sic)” (SONAMI, 1903:295)».

En ese tenor, indicaba que la economía y eficiencia energética obtenida a través del tranque, otras oficinas salitreras habían sido inducidas a seguir el ejemplo, dejando así de lado los motores a vapor. Cabe destacar que solo cuatro años después de la inauguración de esta hidroeléctrica, comenzó la construcción de una mayor en el mismo río Loa. El tranque Sloman, el cual fue inaugurado en 19011.

No se tiene antecedentes del año en que dejó de funcionar esta hidroeléctrica, pero al menos para la década del 30 del siglo pasado ya se encontraba abandonado. Hoy las instalaciones se encuentran en estado de abandono y pocas veces son visitados de manera turística.

La página de turismo Lantur Calama, expresa que «a pesar de su importancia y relevancia, la historia del tranque Santa Fe se ha ido perdiendo en el tiempo, por lo que se desconoce su fecha de cierre o desmantelamiento, encontrándose actualmente en total abandono».