- El acorazado peruano capturó un vapor que transportaba un batallón completo junto a sus animales y pertrechos dispuestos a la guerra.
Este mes se cumplieron 147 años de un episodio casi desconocido en la actualidad en Chile, pero que fue de gran repercusión en el país durante la Guerra del Pacífico.
Se trata de la captura de un vapor chileno por parte de un blindado peruano frente a Antofagasta, hecho que significó no solo una nave menos para Chile, sino que también la pérdida del ingente grupo de soldados, pertrechos y animales que allí iban embarcados.
Fue la captura del transporte Rímac por parte del blindado Huáscar y la corbeta Unión, hecho que se registró la mañana del miércoles 23 de julio de 1879 frente a la atónita mirada de los antofagastinos.
ANTESALA
En un breve contexto, para julio de 1879 el país libraba la campaña marítima, la primera de las cinco que tuvo la Guerra del Pacífico. El 10 de julio el Huáscar había asediado a los buques chilenos que bloqueaban el entonces puerto peruano de Iquique, y en represalia, el contralmirante chileno Juan Williams Rebolledo ordenó el día 16 bombardear esa ciudad para castigar a los adversarios.
El libro “Guerra del Pacífico en imágenes, relatos y testimonios”, de los historiadores militares Rafael Mellafe y Mauricio Pelayo, explica al respecto que “los buques peruanos Huáscar y Unión, luego de enterarse del bombardeo de Iquique, zarpan rumbo a mares chilenos en busca de causar el mayor daño posible al adversario”.
Por lo anterior, “el 18 de julio, encontrándose frente a Mejillones, se regocijaba pensando en que tenían 700 millas de mar enemigo para acechar. La primera víctima que cayó en las garras del Huáscar fue el mercante chileno Adelaida Rojas, que transportaba 1.700 toneladas de carbón. Luego la Unión captura el bergantín Savoy Jack cargado de cobre. Estos dos buques fueron abordados y enviados al Perú en calidad de presa con tripulaciones sacadas del Huáscar y de la Unión”.
La corbeta Unión, comandada por Aureliano García y García navegó hasta Calera, en tanto el Huáscar siguió rumbo al sur, ambas naves peruanas cañoneando y destruyendo navíos menores y puertos chilenos a destajo.
INFORMACIÓN
Son en estas correrías donde el Huáscar captura un vapor de cabotaje que viajaba desde Valparaíso con rumbo al norte. Es allí donde cayó en manos de su comandante Miguel Grau el diario El Mercurio de Valparaíso.
En este periódico aparecía la noticia de que los transportes Paquete de Maule y Rímac habían zarpado desde Valparaíso rumbo a Antofagasta sin escolta, dando además la fecha de zarpe y la carga que transportaban.
Con esta información en sus manos, más su experiencia naviera, no le fue difícil a Grau realizar los cálculos necesarios para asestar su nuevo golpe.
El libro antes mencionado explica que el Paquete de Maule, que transportaba un batallón de infantería chilena y sus armas respectivas, se habría cruzado de noche con las naves peruanas, y al no llevar las luces encendidas, no fue advertido.
Distinta suerte tuvo el transporte Rímac “que transportaba al recientemente movilizado Regimiento de Caballería Carabineros de Yungay con su ilustre comandante coronel Manuel Bulnes Pinto (hijo del expresidente chileno y héroe de la guerra contra la Confederación Perú Boliviana, Manuel Bulnes Prieto), y la totalidad de sus tropas”, consta el libro.
Pese a que el capitán del Rímac intentó esquivar a ambas naves ante la insistencia de Bulnes para evitar la captura, finalmente consideró que la maniobra era peligrosa ante los cañonazos de advertencia de las naves peruanas, y cesó la velocidad, ante la resignación de los soldados.

CAPTURA
En total, fueron 245 Carabineros de Yungay (más su comandante), 215 caballos, 55 soldados , 200 mil cartuchos Comblain, 150 carpas, 448 pares de botas y 700 toneladas de carbón que tomaron los peruanos frente a Antofagasta.
El hecho gatilló la renuncia del contraalmirante Williams Rebolledo, quien fue remplazado por el capitán de navío Galvarino Riveros. El Rímac fue llevado hasta el entonces puerto peruano de Arica, donde fue usado bajo el mando del Perú. La oficialidad capturada posteriormente fue intercambiada por prisioneros peruanos.
Sobre este impacto, el historiador peruano Jorge Chang dijo al diario La Estrella de Antofagasta que “no sólo se trató de la captura de un buque con bandera chilena, sino de que cayeron 258 hombres escogidos, con sus armas, caballos y equipos. Un botín tasado en 68 mil libras. El gobierno chileno tuvo que pagar a la compañía propietaria del buque la friolera de 57 mil libras. El gabinete Varas, acusado de incapacidad en el manejo y de ser culpable de la pérdida del buque, dimitió y fue reemplazado por el gabinete Santa María. Incluso llegó a cuestionarse la permanencia del presidente Pinto”. Por su parte, el presidente de la agrupación Viejos Estandartes de Antofagasta, Rodrigo Cameron, dijo que “la captura del Rímac no es muy mencionada en la historia, pero como agrupación hemos conmemorado este hecho que sucedió frente a nuestra ciudad».
