A mediados del siglo pasado, Manuel “Lito” Contreras Ossandón fue para María Elena lo que hoy es Alexis Sánchez para Tocopilla. Connotado deportista pampino, Contreras se desempeñaba como centrodelantero del extinto equipo futbolístico de primera división nacional Green Cross.
Según publicó la Estrella de Antofagasta, Lito, nacido en la oficina María Elena (comuna que en noviembre cumple un siglo de historia) en 1928, desarrolló sus competencias deportivas en el club Caupolicán de la salitrera. En medio de una gira futbolística fue descubierto y fichado por el club Unión Española a inicios de los ‘50.
El pampino jugó para los del Santa Laura entre 1952 a 1954. El desplante y la rapidez de este futbolista lo hizo tomar fama, siendo prontamente reconocido como uno de los mejores jugadores de la pampa. Es así que da un nuevo paso en su carrera profesional, y es fichado por el entonces prestigioso equipo Green Cross, en 1955.
TRAGÉDIA AÉREA
Y es vistiendo la camiseta con la cruz patada de color verde en el pecho en que Manuel comenzó a ganar notoriedad a nivel nacional, hasta que ocurrió un trágico hecho, hace ya exactos 65 años.
El conjunto de Green Cross viajó a Osorno para medirse ante el equipo local el 1 de abril de 1961, cayendo por la cuenta mínima. Para el retorno a Santiago, el equipo se dividió en dos grupos, y “Lito” se quedó en el segundo, el cual abordó un avión modelo Douglas DC-3 de la empresa LAN.
Este vuelo despegó de Osorno el lunes 3 de abril de 1961, y el último contacto entre los pilotos del avión con la torre de control se produjo a las 19:35 horas de aquella tarde.
Desde ese momento, nada más se supo de la nave. Rápidamente se inició la búsqueda, realizándose diversos operativos de salvataje en el área donde se produjo el último contacto, esto, en la Cordillera de los Andes, en la región del Maule.

RESTOS
El avión fue hallado recién el día 11 de abril completamente destrozado. Se había estrellado en el cerro Las Ánimas, en el cordón montañoso del Nevado de Longaví, provincia de Linares. La tragedia aérea se cobró la vida de las 24 personas que iban en la nave (20 pasajeros y 4 tripulantes), dentro de los cuales, iba el querido “Lito”, de entonces 32 años.
Sus restos fueron trasladados hasta María Elena, comuna que en 2019 inauguró su nuevo estadio municipal cuyo nombre fue bautizado en honor al ilustre jugador.
ORGULLO
El sobrino nieto del “Lito”, Manuel Ossandón, dijo respecto a este jugador que “fue y será un referente para nuestra familia. Su fallecimiento marcó un antes y un después en nuestras vidas. Era una persona muy querida por su familia y entorno, que a pesar de quedar huérfano a temprana edad, logró superar el destino y cumplir su sueño de ser una persona íntegra y un deportista ejemplar. Tenía un amor profundo por María Elena, y siempre se sintió orgulloso de sus raíces pampinas. Su pasión por el fútbol y su dedicación a la comunidad lo convirtieron en un ícono de la localidad. En la actualidad, las personas más antiguas de María Elena recuerdan a Lito con aprecio y respeto. Sin embargo, es probable que las nuevas generaciones no lo conozcan, más allá del nombre del estadio que lleva su nombre. Su legado ha trascendido incluso en la literatura, siendo mencionado en el libro “El Fantasista” de Hernán Rivera Letelier”.
