Tres años de caliche: la historia pampina al alcance de todos

Un fundador que dejó el puerto que trazó para terminar sus días como “médico” en un oasis de la precordillera; una oficina salitrera que fue la primera en pagar a sus obreros con dinero real; los juguetes de alambre, lata y cartón de los niños de la pampa o el día en que el norte se levantó contra un gobierno de facto durante la crisis del salitre. Estas son algunas de las historias que hemos rescatado en estos tres años de Don Caliche, un recorrido que nos confirma que el suelo seco y duro de la pampa esconde mucho más de lo que imaginábamos.

Desde el primer día, nuestro objetivo ha sido el mismo: compartir historias pampinas desconocidas, a las que sumamos la investigación periodística y las contamos de forma comprensible y entretenida para todas y todos.

Detrás de cada nota hay horas de lectura, revisión de archivos, entrevistas, etc., porque una buena historia merece ser respaldada. Y todo este esfuerzo es netamente por amor al caliche, puesto que somos apenas tres personas quienes estamos detrás de este proyecto.

Pero lo anterior no quiere decir que nuestro norte es apuntar hacia un nicho de académico. Todo lo contrario, queremos que todos conozcan el pasado de este norte, ya sean descendientes de calicheros, estudiantes o personas que alguna vez se preguntaron qué hubo detrás de esas ruinas al costado de la carretera, por ejemplo. Y es que cada vez que un artículo se comparte y despierta un recuerdo familiar, sentimos que la historia calichera vuelve a circular entre quienes la heredaron.

Don Caliche es, desde su origen, una iniciativa particular y autofinanciada, sin nexos políticos ni vínculos con instituciones, y esa independencia nos permite decidir qué historias contar y cómo hacerlo.

A quienes nos leen, comparten y comentan, les agradecemos por acompañarnos en estos tres años de aventura calichera y los invitamos a seguir, ya que se vienen otros 365 días con nuevas historias en el horizonte de la pampa. ¡Todavía queda mucho caliche por chancar!