- También, fue el primer enfrentamiento en donde se usaron los proyectiles antiblindaje ante naves acorazadas.
Este 8 de octubre de 2026 se cumplen 147 años de la batalla naval de Angamos, enfrentamiento de armas acaecido en aguas de Mejillones (específicamente a 40 kilómetros al sur de esa comuna, frente a punta Tames) en donde las naves chilenas Cochrane y Blanco Encalada lograron capturar al buque peruano Huáscar. Todo lo anterior, en contexto de la campaña naval de la Guerra del Pacífico.
Si bien son conocidos los antecedentes de heroicidad de aquella contienda (como la muerte del comandante peruano Miguel Grau, quien fue destrozado por una andanada mientras resistía la ofensiva chilena, o el intento de hundir el Huáscar por parte de los últimos sobrevivientes para que no cayera en manos enemigas), hay un antecedente técnico poco conocido sobre la batalla.
Y es que Angamos está registrado como el primer combate naval entre buques acorazados en altamar, y también la primera vez en donde se utilizan los proyectiles antiblindaje contra naves blindadas (antes se habían utilizado, pero contra naves de madera, como en el Combate Naval de Iquique).

DETALLES
Al respecto, el investigador militar y autor de libros sobre la Guerra del Pacífico, Rafael Mellafe Maturana, explica que «la batalla naval de Angamos se considera el primer encuentro en combate entre los llamados ‘ironclads’ o acorazados, que eran buques de guerra construidos en acero. Existe cierta confusión con la batalla de naval de Hampton Roads el 9 de marzo de 1862 durante la Guerra de Secesión norteamericana, cuando entraron el combate el CSS Virgina contra el USS Monitor, pero ambos buques de esa época no son considerados buques blindados, no acorazados».
También, Mellafe Maturana agrega que Angamos «para las fuerzas navales del mundo, esta batalla fue un hito importante. Primero, confirmó que la táctica del combate naval había cambiado desde la época de los veleros. Ahora, lo que importaba era la maniobra, tanto de la embarcación como de la artillería. El volumen de fuego se concentró en pocas piezas de gran calibre. Lo otro importante fue el uso de los novedosos proyectiles tipo ‘Palliser’ que eran capaces de perforar el blindaje y luego explotar. De hecho una delegación de oficiales británicos hizo una exhaustiva investigación al Huáscar después del combate y el informe fue enviado al mando naval en el Reino Unido. Misma situación con la armada de los Estados Unidos».
Finalmente, Angamos no solo supuso la captura del escurridizo monitor, el cual estaba impidiendo el despliegue de armamentos y tropas del Ejército de Chile por el mar, sino que también fue el inicio de un nuevo ciclo en la guerra.
«A nivel estratégico, el Perú pierde su capacidad naval prácticamente en su totalidad. Por contraparte, la Armada de Chile queda como la dominadora de las costas del Pacífico desde el Cabo de Hornos hasta Panamá. A nivel táctico, permitió el libre desplazamiento de los convoyes con tropas para las jornadas en Pisagua, Moquegua, Ilo y Curayaco», puntualizó Rafael Mellafe.
