El «Padre Negro» que construyó casuchas para los mineros de Atacama

  • En marzo de este año, el Vaticano anunció su intención de beatificar al fray colombiano que realizó su evangelio en el Norte Grande.

En la región minera de Atacama, el llamado «Padre Negro», es una centenaria figura religiosa que cobra tanta importancia como el padre Alberto Hurtado, y quien desde marzo de este año, el Vaticano ya anunció que iniciaría la causa para su beatificación.

Se trata de Fray Crisógono Sierra y Velásquez, un sacerdote colombiano que llegó a Chile a evangelizar durante la década del ’20 del siglo pasado, pero que tuvo una fuerte reticencia de parte de las comunidades urbanas por su color de piel oscura.

Sin dejarse amilanar por su raza, este hombre comenzó a predicar en la región de Atacama, visitando también la región de Antofagasta, y trabajando además a la par con los obreros del salitre y los pescadores del puerto, a quienes se unía a sus faenas.

Según destaca la página franciscanos.cl, este fray nacido como Juan de Dios Sierra y Velásquez, llegó al mundo «en el pueblo de Robledo, Medellín, Colombia, el 1 de febrero de 1877. Fue el cuarto de ocho hermanos en una familia bien acomodada, aunque profundamente cristiana. Desde muy pequeño su característica tez negruzca lo diferenció de sus hermanos, pues era el único con ese color de piel».

El Padre Negro con un grupo de mineros en la región de Atacama.

ATACAMA

Crisógono llegó a Chile en 1920 y específicamente a Copiapó al año siguiente, formando parte de la comunidad franciscana en el Convento de San Francisco. Aquí, casi de inmediato alcanzó gran popularidad por su sentido del humor y su color de piel. 

Escritores como José Villalobos Veloso, en el libro “Perfil Histórico de Caldera”, recuerda que mientras estuvo de párroco en Punta Negra, la gente lo veía sacando piedras del campo, arando, sembrando y cosechando con el sudor de su frente. Para los sin casa, el Fray buscaba ramas, hacía barro y construía chozas. Muchas de ellas para mineros que vivían en la indigencia. El Fray, siendo religioso, era un hombre de mucha fuerza física quien con gusto ayudaba a pirquineros a erguir estas viviendas.

Era un cura amigo de los mineros, de los pescadores, de los inquilinos y de los pobres. Además, ofició misas en todas las capillas venideras desde Carrizal hasta Chañaral y en la zona minera, desde Cerro Blanco hasta Pueblo Hundido. Incluso la falta de religiosidad de este último, lo motivó a construir la ahora tradicional cruz del Cerro Chanchoquín, que fue inaugurada por el Obispo de la Diócesis de La Serena, José María Caro, en 1938. 

MILAGROS

Muchos estudiosos de la vida y obra del Padre Negro señalan que fue un vidente u hombre milagroso. Así al menos insinúa Pablo Renders, quien relata variados hechos o situaciones “increíbles”. Episodios de bilocación y variadas predicciones se sumaron a su leyenda, como cuando una familia camino a Caldera lo encontró en su camino y le ofreció llevarlo, pero él se negó. Luego al llegar al puerto, el Padre ya había arribado hace bastante tiempo, pero ni un vehículo los había repasado. También se anticipó a muertes, lutos o enfermedades, y tuvo sueños premonitorios, como cuando supuestamente vislumbró encontrar rieles enterrados en el patio de la parroquia en Caldera, y posteriormente los halló. No obstante sus asombrosas capacidades, la predicción más famosa fue la relativa al terremoto del 10 de diciembre de 1922. 

El padre Negro también construyó, amplió o readecuó innumerables capillas como la Candelaria de Copiapó, la de Pueblo Hundido y el actual Santuario de la Candelaria, levantado tras el terremoto de 1922.

Tanto era el amor y apego que despertaba este sacerdote, que inclusive tras su deceso ocurrido un 3 de julio de 1945 debido a un infarto cardiaco, se generaron duras y extendidas disputas entre los copiapinos y los calderinos para que sus restos fueran sepultados en el territorio que les correspondía a cada sector. Finalmente, el Padre Negro fue enterrado en el Mausoleo del Niño Jesús de Praga, en el cementerio de Caldera. 

Gruta del Padre Negro, en Caldera.